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Centro de Psicología Clínica y Psicoterapia
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Actualmente el diagnóstico de los trastornos psicológicos se basa en el manual estadístico para el diagnóstico de los trastornos mentales (DSM-IV), que es un sistema clasificatorio. Sin embargo, una etiquetación, como la que propone ese manual, tiene poca aplicación en la práctica diaria de la terapia cognitivo conductual, que se centra en las conductas concretas del paciente. Por ejemplo, decir que un paciente tiene fobia social, nos ayuda a los profesionales para saber las líneas generales de su problema, sin embargo, necesitaremos conocer las situaciones que evita, los pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones que se dan en esas situaciones, las personas envueltas, etc. etc.
Para realizar esa tarea de concreción, la herramienta que tenemos los psicólogos cognitivo conductuales es el análisis funcional, que consiste en analizar las conductas que constituyen el núcleo del problema del paciente, que lo generan y/o mantienen; sus antecedentes y sus consecuentes junto con el contexto en el que se dan.
En esta página se presenta un esquema para analizar las conductas problema y los contextos cognitivo, emocional, familiar, social, histórico, etc. en los que se ha generado y se mantiene la conducta.
Puede parecer una anamnesis, pero hay que recordar que no solamente se trata de recoger datos, sino de recoger los datos necesarios para poder influir y modificar las circunstancias que se mencionan.
Recordemos que es la variación de esos contextos lo que va a permitir al paciente solucionar sus problemas.
Hay dos elementos claramente diferenciados: el motivo de consulta que nos va a conducir a la conducta problema, que será sobre la que incidirá la terapia y un análisis general de los aspectos más relevantes de la vida de la persona, evaluando todos los aspectos de su actividad actual.
En este tema hay que tener en cuenta que el terapeuta va a elegir aquellas conductas problema que sea capaz de tratar. Existen limitaciones en el terapeuta de las que se pueden dar algunos ejemplos, una que no sepa que determinadas conductas son susceptibles de modificación y otra que no se sienta capaz de aplicar la técnica que se requiere o que trate temas en los que el terapeuta no esté seguro como pueden ser los temas del sexo y del dinero.
Actualizado 24/9/2008

