La regulación de la emoción

Actualmente se plantea un modelo que explica la regulación de nuestras emociones buscando una base neurológica a nuestra conducta. Así Gilbert (2009) habla de tres sistemas que explican nuestra reacción a las amenazas, la energía que nos proporciona nuestro cuerpo para lograr nuestros objetivos y un sistema diferente para explicar nuestras emociones de calma y bienestar.

Los sistemas neurológicos que regulan nuestras emociones

Gilbert (2009) ha descrito tres sistemas neurológicos básicos e interconectados que regulan nuestras emociones. Estos sistemas neurológicos se han configurado con la evolución de nuestra especie y, por eso, tenemos una sensibilidad a ciertos estímulos que es un producto de la genética. También se activan por condicionamiento a otros estímulos en las primeras etapas de nuestro aprendizaje.

El sistema de reacción ante la amenaza:

Es el primer sistema que señala Gilbert. Tiene como misión principal activarnos para eliminar nuestra exposición a una amenaza. Cuando aparece la amenaza, o se intuye, se dispara este sistema emocional para actuar lo más rápidamente posible para neutralizarla. Así se generan las emociones de miedo, ira, ansiedad, asco o sumisión, que nos ayudan en la tarea de evitar la exposición a la amenaza.
El sistema amenaza/protección se activa aún en ausencia de una amenaza concreta, solamente con pensar en ella, porque nuestro cuerpo reacciona a nuestro pensamiento como si reflejara la realidad. Cuando solo la prevemos, nos coloca en alerta para detectarla y nos activa para reaccionar lo más rápidamente posible cuando aparezca.

Problemas con este sistema

Para acabar con la exposición a la amenaza surgen diferentes opciones: huir o enfrentarnos para destruirla o realizar conductas que tiendan a neutralizarla o tratamos de minimizar el daño que nos pueda causar. La elección de la estrategia que vamos a seguir en cada caso puede ser difícil y nos puede provocar conflictos y contradicciones antes de escoger la alternativa más adecuada. Por ejemplo, la conducta de sumisión, que es una forma de aplacar la amenaza, entra en conflicto con las de luchar o huir, la de luchar también se contradice con la de huir, etc.
Este sistema se activa rápidamente y con prioridad frente a cualquier otro y su desactivación es difícil porque se encarga de la protección de nuestra vida y siempre está alerta. Se desactiva cuando se ponen en marcha los otros sistemas.
Otro problema es cuando respondemos con demasiada intensidad, o con demasiada poca intensidad, a ciertos estímulos amenazantes. Esta falta de reacción o la sobrerreacción están en la base de ciertas psicopatologías

El sistema de activación general o de búsqueda de recursos/incentivo:

Este sistema se activa con conductas de logro, es decir, cuando buscamos conseguir nuestros objetivos, estamos siguiendo nuestros valores, o afrontando nuestros retos. Nos proporciona la energía necesaria para actuar y, en los avances que vamos dando hacia nuestros objetivos, nos generar sentimientos de bienestar y placer (Carver y Scheirer, 1990). Cuando anticipamos o recordamos lo que hemos logrado o lo que hemos hecho es cuando se generan más emociones positivas. Por ejemplo, el futbolista que mete un gol, cuando lo está haciendo solamente se centra en su acción poniendo toda su capacidad en lograr el gol. Es cuando es consciente de que lo ha logrado, cuando se le generan las emociones positivas. Luego si lo cuenta a los demás o lo rememora, las emociones positivas vuelven a hacerse presentes.
Por eso, este sistema se activa también cuando anticipamos los éxitos y nos produce placer cuando tomamos conciencia o recordamos haberlos conseguido.
Es el sistema neurológico que nos proporciona la energía que necesitamos para mantenernos en las acciones que desarrollan nuestros valores, y también para seguir nuestros deseos y para luchar por conseguir nuestros objetivos.
Las emociones positivas que genera son las que más valora la cultura occidental. Por ejemplo, las que se asocian a ganar una competición, pasar un examen o conseguir salir con la persona deseada. Este sistema se estimula con ciertas drogas.
Hay que tener en cuenta que estas emociones neutralizan y contrarrestan las que se producen asociadas al sistema de amenaza.

Problemas con este sistema

Es un sistema fundamental en la vida, pero presenta algunos aspectos que pueden se causa de problemas psicológicos.

  • Su activación, ligada a la experiencia de placer, puede ser adictiva, por ejemplo, la adicción a juegos de ordenador.
  • Cuando nos centramos en nuestros objetivos, se produce una visión túnel y dejamos de tener en consideración otras posibilidades y oportunidades.
  • Es un sistema difícil de desactivar, porque raramente nos damos por satisfechos, siempre hay algo más que conseguir. El capitalismo trata de tener activado permanentemente este sistema estimulando nuestros deseos y frustraciones. La sociedad en la que vivimos fomenta la competencia de forma que activa este sistema constantemente, tratando de dejar fuera a aquellos que no compiten.
  • Es un sistema que no tiene en cuenta la ética, podemos seguir deseos buenos o malos para los demás.
  • La elección
  • La sociedad actual nos coloca con gran posibilidad de elegir, con lo que fomenta la duda y hace la elección difícil y costosa. Así podemos estar preguntándonos si estamos casados con la persona correcta, si hemos elegido el trabajo mejor para nosotros, y así con todos los aspectos de nuestra vida
  • La elección es fuente de problemas emocionales porque cuando elegimos nos surgen dos elementos que pueden producirnos ansiedad: cuando elegimos, por una parte puede que no nos satisfaga lo elegido, y por otra perdemos la posibilidad de vivir lo que no hemos elegido. Si elegimos un plato en un restaurante, perdemos la oportunidad de comer los otros platos de la carta y puede que el que hemos elegido no nos satisfaga.

La comparación, la competencia y el esfuerzo

En nuestra sociedad competitiva nos comparamos constantemente unos con otros y se nos impulsa a ser mejor que los demás, tanto en el plano social como en el personal. Si fallamos en conseguir los objetivos que nos proponemos, surge la sensación de fracaso y nos sentimos amenazados, para acabar con la amenaza hay que seguir compitiendo. Actualmente, se hace hincapié en los resultados en lugar de hacerlo en el esfuerzo y en el proceso. De esta manera las empresas mantienen a las personas en constante cambio para no se apoltronen y dejen de producir; pero dejan de lado la cooperación que es absolutamente necesaria para cualquier actividad productiva actual (Gilbert, 2009a)
Hemos de ser conscientes de cómo conseguimos nuestros deseos porque podemos estar haciendo daño en otros sitio, por ejemplo, sabemos que han muerto más de 1000 personas en Bangladesh por trabajar en un edificio a punto de derrumbarse, para que los empresarios consigan a precios bajos sus mercancías, lo que les da a ellos mayores beneficios mientras nosotros podemos disfrutar de bienes a unos precios muy bajos, que de otra manera no podríamos adquirir.
Soluciones

  • Hacer énfasis en el esfuerzo y en la cooperación de los equipos y, así, aprender a fallar. Solamente arriesgándonos a fracasar y aceptando las consecuencias del fracaso, podemos sentirnos libres para luchar por nuestros valores.
  • Entrenarnos en ser conscientes de nuestros deseos para que nuestra mente pueda elegir en cada momento si nos conviene seguir el impulso de nuestro deseo o elegir otra alternativa mejor para nosotros a largo plazo, es decir, tener flexibilidad psicológica.

El sistema de bienestar:

El tercer sistema neurológico que Gilbert llama del “bienestar” lo disparan las conductas de afiliación, de cuidado y de vínculo. Lo llama así por el bienestar que se asocia a la activación de este sistema.
En la evolución de nuestra especie, las conductas de vínculo y cuidado especializaron a este sistema para que se activara asociado a las situaciones en las que recibimos o damos cuidados, sentimos la amabilidad de los demás o se la damos y cuando hacemos o nos hacen favores. Todas estas conductas tienen cualidades calmantes que generan sentimientos positivos de bienestar, seguridad y conexión social.
La activación de este sistema produce una sensación de satisfacción que está asociada a una “calma” positiva, y a una sensación de bienestar que no es solamente una ausencia de amenazas y de tareas a realizar. Al igual que el vínculo seguro, fomenta nuestras capacidades creativas y de exploración. También está relacionado con los procesos reparadores de nuestro cuerpo.
Hay una idea fundamental que surge de la consideración de estos tres sistemas neurológicos que menciona Gilbert: las sensaciones de bienestar y de seguridad no surgen de la ausencia de amenazas, sino que aparecen asociadas a la puesta en funcionamiento de un sistema neurológico diferente: aquel que controla la cooperación social y que se activa con conductas asociadas al cuidado y a la conexión social.

Activación del sistema del bienestar:

Se activa:

  • Con el contacto físico.
  • La hormona que utiliza es la oxitocina que se encuentra entre las endorfinas y las opiáceas. Es una hormona relacionada con los patrones sexuales y con la conducta maternal y paternal que actúa también como neurotransmisor en el cerebro. En las mujeres, la oxitocina se libera en grandes cantidades tras la distensión del cérvix uterino y la vagina durante el parto, así como en respuesta a la estimulación del pezón por la succión del bebé, facilitando por tanto el parto y la lactancia. También se piensa que su función está asociada con el contacto y el orgasmo. En el cerebro parece estar involucrada en el reconocimiento y establecimiento de relaciones sociales y podría estar involucrada en la formación de relaciones de confianza y generosidad entre personas. (http://es.wikipedia.org/wiki/Oxitocina)
  • También se activa cuando somos conscientes de que los demás piensan positivamente de nosotros y se sienten dispuestos a ayudarnos. No basta que nos lo digan si su emoción no lo trasmite, es decir, si su conducta no verbal no lo corrobora. Entonces el mundo se convierte en algo seguro: sabemos que no nos van a atacar porque, si lo hicieran, tendríamos ayuda. Con las personas que nos llevan a ese sentimiento de seguridad podemos crear vínculos emocionales de colaboración, sexuales, de ayuda mutua, etc.

Relación entre los tres sistemas

Los tres sistemas no son independientes; se relacionan de forma compleja en la producción de la emoción que sentimos. A continuación mencionamos algunas relaciones:
El sistema de amenaza/protección es prioritario porque se trata de defender nuestra vida, por ello, cuando se activa inhibe los otros dos, por ello es difícil de desactivar.
El de recursos/incentivos bloquea los sentimientos negativos asociados al sistema de amenaza/protección. La determinación en seguir nuestros valores por encima de las amenazas que sentimos es la mejor forma de desactivar el sistema de amenaza/protección. La terapia de aceptación y compromiso lo tiene en cuenta en sus propuestas de tratamiento.

  • La frustración del sistema recursos/incentivos activa inmediatamente el sistema de amenaza/protección produciéndonos la activación necesaria para superar los obstáculos que aparecen en la consecución de nuestros objetivos. La rabia surge para eliminar los obstáculos de nuestro camino. Aunque a veces la podemos reprimir, es una emoción natural cuando hay un obstáculo en nuestro camino hacia nuestros deseos o existe algo que nos hace daño.
  • El sistema de bienestar es un regulador interno de los otros dos sistemas. Una condición que favorece que se active el sistema de bienestar es que no estemos amenazados ni buscando recursos, es decir, que es más fácil que se active cuando no están activados los otros sistemas y cuando se activa, se desactivan los otros, pero la desactivación de los otros sistemas no produce el bienestar.

Julio de 2013

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