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Ansiedad sana y ansiedad patológica

Dr. José Antonio García Higuera
Consúltale en:
Centro de Psicología Clínica
C/ Alcalá, 96 Madrid (España)

Teléfono: +34 915755421
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Como hemos visto (aquí) la ansiedad es una reacción que se da en todas las personas y, por sí misma no es patológica. Hemos visto también que es similar a otras emociones como miedo, angustia, preocupación, etc.

Hay ansiedad y miedos sanos, por ejemplo:

  1. Miedos que nos preservan a las alturas, a cruzar una calle llena de coches, a meter los dedos en un enchufe, a asomarnos a un precipicio, etc.
  2. Hay miedos aprendidos en la especie, miedos de ancestrales, como el miedo a las serpientes, a los lobos, etc.
  3. Miedos de desarrollo (oscuridad, separación, terrores nocturnos, etc.). son situaciones nuevas a las que nos vamos enfrentando y que superamos. Inicialmente nos producen miedo y luego ya no.

Para decidir cuando nuestra ansiedad es sana o patológica podemos acudir a los siguientes criterios:

Sana si nos sirve para solucionar el problema, o para evitarlo eficaz y permanentemente.

Patológica si:

  1. no solucionamos el problema y se cronifica,
  2. No la aceptamos.
  3. Aparece en una situación en la que no es adecuado (pareja, amigos, trabajo,...)
  4. Otro criterio de patología es la intensidad: Síntomas de un ataque de pánico

    El problema surge cuando las emociones nos ocurren en situaciones en las que ni la lucha ni la huida son los comportamientos adecuados. La falta de aceptación se convierte en un obstáculo para nuestro comportamiento. Estamos dando unas respuestas de activación inadecuadas. Nuestro pensamiento está acelerado, nuestros músculos tensos, la respiración agitada, nuestra emoción es negativa, pero no tenemos que luchar ni huir.

    Tendríamos que bajar nuestra tensión muscular, regularizar nuestra respiración, desactivar el pensamiento y sentir una sensación más positiva, pero eso no es fácil, porque para LUCHAR por hacerlo, tendríamos que aumentar la tensión muscular, activar el pensamiento, y acelerar la respiración.

    El ejemplo más claro de como se puede entrar en dos segundos en el ataque de pánico. Aparecen: Palpitaciones, Dolores en el pecho, Mareos o vértigos, Náusea o problemas estomacales, Sofocos o escalofríos, Falta de aire o una sensación de asfixia, Hormigueo o entumecimiento, Estremecimiento o temblores, Sensación de irrealidad, Terror, Sensación de falta de control o estarse volviendo loco, Temor a morir, Transpiración. Quienes padecen de trastornos de pánico experimentan sensaciones de terror que les llegan repentina y repetidamente sin previo aviso. Puede en realidad creer que está sufriendo un ataque al corazón, que está volviéndose loco o que está al borde de la muerte. Los ataques pueden ocurrir a cualquier hora aún durante la noche al estar dormido, aunque no esté soñando. Producen una auténtica sensación de falta de control de la propia vida.

5. Cuando no sabemos de donde nos viene.

6. Ansiedad patológica: sería ansiedad que nos queremos quitar y no somos capaces:

Fobias (fobias específicas, fobias sociales, agorafobia), obsesiones, manías, ansiedad generalizada, etc.

Problemas: Cuando la ansiedad se convierte en origen de la ansiedad (crisis de ansiedad). Cuando interpretamos las sensaciones corporales con independencia de lo que las originó (hipocondría).

Miedo a la muerte e hipocondría

Donde acaba lo sano y empieza lo patológico: ejemplo, miedo a la muerte vs hipocondría.

Ante una sensación que no sabemos de donde viene, en un extremo está la tranquilidad completa que puede ser patológica, en el otro la ansiedad que nos lleva al trastorno psicológico. Entre los miedos normales está el miedo a la muerte o a la enfermedad. Si no tenemos un cierto miedo a la enfermedad o a la muerte nos pondremos en peligro de forma inútil... Si hay múltiples sensaciones que interpretamos como enfermedad o peligro de muerte, aunque no sea lógico, estamos en un extremo patológico.

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