Hemos visto como la lucha contra la ansiedad, cuando va dirigida a ella misma, es decir, a suprimir las sensaciones o a evitar sentirla, produce muchos de los que conocemos como trastornos psicológicos.
Para evitar caer en ellos es conveniente llevar una serie de conductas higiénicas como la asertividad, la meditación y relajación sistemáticas, el ejercicio físico.
La asertividad "la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás. Negociando con ellos su cumplimiento". Está en el tercer vértice del triángulo en el que los otros dos son la pasividad y la agresividad.
Además hay que tener en cuenta el lugar, la oportunidad, la intensidad, las características del interlocutor y el lenguaje no verbal para que la comunicación asertiva sea apropiada.
Se trata de saber pedir, saber negarse, negociar y ser flexible para poder conseguir lo que se quieres y sobre todo expresar los sentimientos. También en hacer y recibir cumplidos, y hacer y aceptar quejas. Se emplean técnicas simples como el banco de niebla o asentir en principio, y el disco rayado. Podemos ampliar esta información con técnicas muy concretas en este enlace.
Frente a la actividad sin resultados, Benson (1975) define la respuesta de relajación como el resultado de concentrar la atención en un estímulo suave que no tenga muchos cambios, bastante constante, dejando que los pensamientos se vayan de nuestra cabeza y manteniendo la atención en el estímulo.
Con esta definición cualquier actividad como leer un libro, contemplar un paisaje, oír música, etc. que nos absorbe y dejamos que la cabeza se vacíe, se convierte en una respuesta de relajación.
Cuando pensamos lo hacemos por medio de palabras, imágenes y sensaciones. Cuando como técnica de relajación elegimos un estímulo como una palabra, una imagen o una sensación estamos interfiriendo con nuestro medio para pensar. Por eso las técnicas ayudan.
Existen algunas actividades que ayudan a dar la respuesta de relajación, que son las técnicas de relajación y de meditación. Para la meditación Benson se propone una serie de pasos:
Los estudios de Benson muestran algunos de los efectos de la meditación:
Como vemos la meditación ayuda a dejar el pensamiento que nos prepara para la actividad y sobretodo para la ansiedad o la ira que nos ayudan a huir o luchar. Existen además otras técnicas que pueden ayudar, dirigidas a los otros componentes de la actividad como son:
Las respuestas motoras, las conscientes como la tensión muscular y las que son menos conscientes como la respiración. Basándose en ellas podemos ayudar a que aparezca la respuesta de relajación.
Cuando la ansiedad aparece y se hace crónica lo mejor que se puede hacer es no luchar contra ella, porque, como se ha visto podemos llegar a problemas psicológicos importantes. La solución está en aceptar lo que nos ocurre y seguir avanzando en la línea de nuestros valores. Cuando no nos es posible, podemos acudir a una ayuda terapéutica, porque la psicología clínica tiene medios eficaces para ayudarnos.
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