Casos difíciles en el tratamiento del trastorno obsesivo compulsivo

El trastorno obsesivo compulsivo es difícil de tratar incluso en los casos sencillos; pero cuando el paciente logra enfrentarse a su ansiedad, el tratamiento es efectivo. Sin embargo, hay algunos procesos que aumentan la dificultad del tratamiento. En esta página se exponen estos procesos con recomendaciones para su manejo eficaz.

Complicaciones en el tratamiento del TOC (trastorno obsesivo compulsivo )

En el tratamiento del trastorno obsesivo compulsivo también se están haciendo avances en el conocimiento de algunos procesos que pueden estar en la causa de que algunos casos sean difíciles de tratar, por ejemplo:

El asco como emoción que entra en las compulsiones a tratar 

(Makarian y otros, 2010)

En los pacientes con compulsiones a lavarse hay que considerar la posibilidad de que la emoción que esté envuelta en su problema sea el asco y no el miedo o la ansiedad. Si es así, hay que tener en cuenta que el asco es una emoción que se condiciona de forma muy fácil y automática, muchas veces con una sola exposición al estímulo y que la extinción o habituación es más difícil y larga que con el miedo. La exposición hay que adaptarla a estas características.

La contaminación mental

Son casos en los que el paciente se siente sucio solamente por recordar, leer, o pensar en determinados estímulos y se lava compulsivamente para quitarse esa sensación. Por ejemplo, el autor de esta página trató a una paciente que solamente con pensar en el nombre de una persona que había abusado de ella al inicio de su adolescencia, amigo muy íntimo de la familia, se sentía sucia y pasaba varias horas duchándose y lavándose las manos.

Rachman, (2010) da las pistas sobre este tipo de trastorno obsesivo compulsivo. El fenómeno de la contaminación mental puede estar asociado a haber sido traicionado. Suele ser la traición de alguien allegado, por ejemplo, la pareja, amigos, familiar, colega o compañero, o alguien en el que se ha depositado total confianza. En otras ocasiones, puede sufrirse daño similar; pero si se recibe de un enemigo, no tiene los mismos efectos psicológicos.

La traición da lugar a problemas similares a los que aparecen en el trastorno por estrés postraumático. A diferencia de los síntomas de este, la traición no produce problemas de memoria, son raros los problemas de amnesia y los flashbacks, también son más raras las reacciones de susto; pero el resto de las conductas problemáticas las comparten.

Se distinguen diversos tipos de traición: la divulgación de información confidencial, la deslealtad, la infidelidad, la deshonestidad y el no proporcionar el auxilio que se espera en momentos de necesidad. El impacto de la traición está en relación entre la confianza depositada y la magnitud del daño causado.

Se sabe que las personas que han sufrido asaltos y violaciones sexuales generan sentimientos de suciedad que les llevan a lavarse compulsivamente. Tomando como punto de partida este hecho, se ha comprobado que imaginar actos relacionados con la traición lleva a sentimientos parecidos a los que tienen lugar cuando estamos sucios y pueden generar impulsos para lavarse. Sentirse tocado por o relacionado con un traidor genera sensaciones de suciedad.

El perdón, que es una forma de aceptación, es el tratamiento de elección para este tipo de trastornos. La paciente tratada por el autor de esta página consiguió una mejora que le permitió seguir su vida normal, casarse y tener hijos, cuando perdonó a la persona que había abusado de ella.

Ideas sobrevaloradas

Los problemas de tratamiento son también especiales cuando se sobrevaloran las ideas. Es decir, cuando el paciente cree que sus compulsiones son razonables. Se plantean entonces problemas con la exposición y la prevención de respuesta, que es el tratamiento indicado. Un ejemplo de este tipo son los escrúpulos religiosos, en los que el paciente no se permite tener determinados pensamientos o palabras y realiza ritos, como confesarse compulsivamente u otro tipo de reparaciones, para conseguir el perdón de Dios (Makarian y otros, 2010).

Para conseguir que el paciente se exponga es conveniente que se dé cuenta de que la relación lógica entre las obsesiones y las compulsiones es ilusoria. La entrevista motivacional y la experiencia de que queriendo dejar de pensar voluntaria y conscientemente lo único que se consigue es que la frecuencia de los pensamientos aumente, son elementos que pueden ayudar. (Leea y Telchb, 2010)

Hay que recordar que un elemento importante de la terapia es tomar la perspectiva del paciente y su estructura de creencias y, dentro de ellas aplicar la exposición con prevención de respuesta. Para hacerlo, es preciso tener la capacidad de ponerse en lugar del paciente y tener un conocimiento suficiente de sus creencias para poder reencuadrárselas de forma que realice la exposición.

Obsesiones sin compulsiones observables

Las investigaciones sobre el tratamiento de las obsesiones sin compulsiones observables siguen confirmado la eficacia del tratamiento que se muestra en nuestras páginas (Whittal y otros, 2010).

2/12/2013

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